Alternativas terapéuticas tumores cerebrales
Ante la presencia de un tumor cerebral el facultativo especialista debe considerar cual es el tratamiento o combinación de tratamientos más adecuados para el mismo. Algunas de las principales opciones son:
  • Cirugía: es una de las primeras alternativas si se puede llevar a cabo la extirpación total del tumor, sobre todo sin producir secuelas importantes. En ocasiones puede utilizarse para disminuir el volumen de la lesión mediante una resección parcial, implicando menos toxicidad para el paciente y dejando paso después a algún tratamiento complementario, como la Radiocirugía.
  • Radiocirugía: es la opción en los tumores benignos de crecimiento lento y bien delimitados cuando la resección quirúrgica supone un riesgo de importantes efectos secundarios, si no puede realizarse una resección completa o en tumores inoperables. También puede utilizarse en patología maligna como sobreimpresión tras una radioterapia convencional. Es de destacar la especial importancia del papel de la Radiocirugía en lesiones múltiples: meningiomas múltiples, metástasis, pacientes afectos de enfermedades que cursen con varios tumores simultáneos como la Neurofibromatosis,… En estos casos la Radiocirugía supone una opción de acceder a todas las lesiones sin apenas producir toxicidad en el resto del parénquima, lo que minimiza mucho la morbilidad que en relación a cualquier otra alternativa.
    • Con la Radiocirugía se producen cambios en las células tumorales que detienen su crecimiento y multiplicación llevando en muchas ocasiones a la destrucción directa o diferida de las mismas lo que supone la desvitalización del tumor. A lo largo del tiempo se aprecia este efecto mediante estudios de imagen (TAC y, preferentemente, Resonancia Magnética) donde se observa estabilización tumoral y, en ocasiones, reducción del tamaño de las lesiones que, dependiendo de su naturaleza, pueden llegar incluso a desaparecer.
  • Radioterapia Fraccionada Convencional: la aplicación de la dosis se realiza en numerosas sesiones mediante un número limitado de haces por lo que se irradia mucho más tejido sano. Se aplica en la zona tumoral y, si se precisa por la naturaleza agresiva del tumor, en un margen de tejido periférico. Puede realizarse en menos días de lo habitual con mayor dosis y una localización más exacta, constituyendo una técnica especial denominada Radioterapia Estereotáxica Fraccionada.
  • Braquiterapia: se implanta materia radioactiva en el seno del tumor. Precisa pues de cirugía y suele ser un complemento de otras formas de irradiación o de la cirugía misma.
  • Quimioterapia: en algunos casos de lesiones, tanto primitivas como metastásicas, este tratamiento puede suponer parte del protocolo establecido para su control. Dentro del marco de los tratamientos multidisciplinares puede estar indicada la realización de un tratamiento Radioquirúrgico de forma conjunta o secuencial con la quimioterapia.
  • Embolización: a través de un catéter se accede a las arterias que irrigan el tumor y se introduce una sustancia que los ocluye. En casos de tumores muy vascularizados como los paragangliomas o algunos meningiomas, es una alternativa previa a otros tratamientos como la cirugía o la radiocirugía, reduciendo las posibles complicaciones y el tamaño tumoral.


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