¿Qué son las malformaciones vasculares?
Incluyen aquí las malformaciones arteriovenosas, fístulas cerebrales y cavernomas. Una malformación arteriovenosa (MAV) es un conjunto de arterias y venas anormales con capilares muy dilatados. Al estar su anatomía alterada, las paredes de estos vasos son más frágiles y pueden romperse, produciendo uno de los principales problemas de una MAV: la hemorragia. El sangrado puede cursar de forma asintomática o con cefalea de intensidad variable o cualquier otra sintomatología neurológica en función de su localización y extensión anatómica, llegando incluso a suponer un compromiso vital. Incluso si no sangra, una MAV puede dar síntomas neurológicos de distinto tipo por afectación del tejido periférico o por el llamado “fenómeno de robo” que consiste en la atracción de sangre que normalmente irriga otra zona del cerebro y que supone una alteración en estas zonas que quedan así isquémicas (faltas de riego sanguíneo).

Especialmente en estos casos el efecto de la radiocirugía es muy lento. Se requiere una alta dosis única de irradiación para alterar la pared de los vasos anómalos, siendo la dosis administrada inocua para el resto de vasos de mayor calibre y tratando de evitar que la dosis recibida por el resto de cerebro normal que se engloba y rodea a la MAV sea tolerable. Los cambios que producen para conseguir la oclusión de los vasos de la malformación constituyen un proceso que puede durar hasta 3-4 años.

En los cavernomas o angiomas cavernosos, cuyos síntomas son también debidos a hemorragia o alteraciones neurológicas en relación a su localización anatómica, el papel de la Radiocirugía es más controvertido. Debido a su historia natural, se precisan grupos muy amplios de pacientes y seguimientos muy prolongados para poder establecer claras indicaciones, si bien los resultados preliminares parecen apoyar el descenso de probabilidades de sangrado en lo pacientes irradiados. De momento se reserva para casos en los que la resección no es posible y que ya han tenido un sangrado previo o cuando la localización anatómica es crítica como ocurre en los casos de cavernomas del tronco cerebral.


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